Archives

Squash is not a crime

http://youtube.com/watch?v=u7jgAm4E-xs

Este video lo hizo Caru.

Wilde, 2

n dice:
Nenet, se acuerda de Almeja? Yo le he contado algo de él.
Los medicos lo han declarado loco.
(Eso nosotros ya lo sabiamos, pero que lo digan los medicos es otra cosa, you know).

à partir de jeudi je ne parlerai plus de femmes dice:
Claro. ¡Cuénteme! ¡No diga que lo encerrarán!

n dice:
No sé, no creo que lo permitan.
Si su madre lo permite prometo ir a su casa a pelearme con esa mujer.

à partir de jeudi je ne parlerai plus de femmes dice:
Si! Ud debe hacer eso!

n dice:
Parece que se han cansado en su casa, Almeja empezo a romper cosas sin sentido y habla todo el día un idioma extraño.
ja
En fin, hoy me lo contó Milton el flautista que vino a casa.
Me di cuenta que no sabe hablar, en un momento por ejemplo en vez de decirme "decime", me dijo "sime". Es lo mas gracioso del mundo escucharlo hablar.

à partir de jeudi je ne parlerai plus de femmes dice:
Los personajes de su barrio son geniales!
Nunca me contó de la fiesta a la que asistió aquel día, ¿Un viernes?

n dice:
Sí, fue un viernes. Era el cumpleaños de Miltón y no entraba tanta gente en su casa.
Fue un poco angustiante encontrarme a toda la gente del barrio, como si fuese un pueblo. Estaban desde mis compañeros de colegio hasta el gordo Cristofer y sus amigos. Pero estuvo bien. Lo único que recuerdo que cuando se acabo la coca-cola empezaron a tomar fernet con leche.

à partir de jeudi je ne parlerai plus de femmes dice:
¡Muy trash!

n dice:
Espere: ese día como no había mas drogas Almeja se tomó un lustramuebles!
Este barrio es lo menos Nenet, mire la gente que vive aquí.

à partir de jeudi je ne parlerai plus de femmes dice:
Ya le he contado de la gente que vive aquí.
Debe ser así en la mayoría de los lugares.
Demasiado folk y lustramuebles.

Hurlingham

Bajé en la estación de tren Ruben Darío, trayendo entro de mi cartera chicle de tutti-frutti y una porción absurda de comida china envuelta en papel color gris que sobró del almuerzo de hoy. En realidad no supe que hacer con ella, quizás la tire pero encuentro algo injusto en este acto, habiéndome apegado a la bolsa de polyester que la contiene como si se tratara de algo que encierra cierto contenido tragicómico y proletario. Camino en dirección opuesta a la marea humana exhausta y acalorada
que intenta cruzar la avenida, imaginando que vivo en la parte Baja de la ciudad y recordando a los pasajeros del vagón envidiando secretamente a las mujeres rubias que juegan al tennis en el Club Inglés. Ésto puede verse desde las ventanillas; el color naranja del polvo de ladrillo y los caballos descansando despreocupadamente en los establos.
Transito la Avenida que bordea el ahora oscuro Campo de Golf y observo el balcón de una casa antigua, en donde el fantasma de una habitante colonial llama al fantasma irlandés -su esposo- que sin duda ha quedado prisionero de un eterno partido de Golf, enfrentándose quizás a un sonriente espectro lewiscarrolliano.
Luego en el fin de la Avenida sé que el silencio y la ausencia de personas se justifica por la presencia de las Cosas que viven en la vereda: esperan para aferrar por los tobillos al desprevenido transeunte.
Dos cuadras antes de llegar a mi casa -la cual es algo similar a un chalet y ha estado allí durante ya varias décadas, como indica una pequeña y descolorida fotografía en el álbum familiar- hay un pequeño y ruinoso taller mecánico el cual está abierto en días y horarios dispares. Su dueño, un hombre delgado y barbudo, fuma muy cerca de las latas de combustible y mira los motores y las herramientas como si éstas escondieran un secreto felíz que solo puede comprenderse en silencio.
Antes pasaba por ese lugar por la mañana -mientras escuchaba cassettes en mi walkman, A PROPÓSITO- y no podía evitar pensar en tiburones. Pero lo curioso es que las casas de allí son sobrevoladas por una bandada de pájaros, puntualmente, a las 10:30 y las 19:30 durante el invierno.
El Club Hurlingham Norte hospeda entre sus paredes azules y blancas a los Acostumbrados, y a los niños que practican boxeo y kung-fu los días martes y jueves.
En la última cuadra que me separa de mi hogar me veo vigilada por los integrantes de un clan de esbirros, emparentados entre sí, los cuales viven como gitanos.
Sé que son algo parecido a ladrones.
Han adquirido nuevos códigos y respetan a los habitantes de la zona residencial.
Por aquí también vive un chico de pelo lacio quien sería el protagonista de una fallida obra de teatro. Haría el papel de Jesús.
En otra casa más alejada, un compañero de secundaria quien estaba
algo obsesionado con la Segunda Guerra Mundial: comentaba fascinado el contenido de la revista Soldier of Fortune mientras escuchábamos discos de NOFX en su habitación plagada de posters. Sangre de mentira decoraba la cerradura de la puerta.
Hemos admitido que lo mejor es robar y mentir descaradamente.
Mañana juraré Lealtad y diré sí a todo lo que me pregunten, sonriendo de manera auténtica y cordial, puesto que las cosas que me agradan sólo existen en la maldad inteligente y educadamente apropiada.

Jueves 6 de Julio de 2006

Trak
Trak
Trak
Trak
Trak
Trak
Trak
Trak
Trak
Trak



 

Copyright 2010. All rights reserved.

RSS Feed. This blog uses Modern Clix