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Bien equivocado

terry waite sez said (10:36 p.m.):

Hola, cuándo fue esto? No lo leí.
Bien, escuche el disco "Recent songs" de Leonard Cohen, de 1979. El sábado 10 de Octubre expongo mis dibujos en la casa de una amiga en Boedo, en la biblioteca; estoy muy contenta por eso. Respecto a lo demás, no sabría qué decirle, las últimas dos semanas fueron difíciles. Recibí también dos mensajes, el primero "creatio ex nihilo" (¿Es así?), el segundo, que debería dedicarme a ser una santa. Es complicado. Espero que usted esté bien.

11:12 pm

"...Ok i'll leave the news here before I go:
-Yesterday I went to the psychologist (the one same I used to go). She told me I have "a lot of rules". Among other things. It was fun.
She has a nice office and nice shoes. You dont have to underestimate that when it comes to a psychologist (terapist? I dont know what's the actual word for that).
Then today, in the morning, I went to the english institute owned by yankees. Its called "Link American English" and it's in the same street of the rock n' roll club (in Richard Hell terms) I used to hang around when I was 15.
Hugh told me he went to community college becase he, unlike Calvin "was poor" and had to work to pay for it. I told him I was poor too. It was an interesting conversation. He asked me if you had an accent. I told him you do. I will pay $300 and start next week. TOEFL book is muy extenso.
Then in the afternoon at work I felt a bit stupid because of that pseudo scene I made on Facebook. Then it went away. I left work thinking I didn't want to come back -again-; I meditated about the possibility of never coming back and thought its not possible at the moment. I went running when I got home and felt very good. I understood the thing you wrote about legs and walking. I came back home listening Grateful Dead. Now I'm listening Hasil Adkins, and i'll go to bed."

Mujercitas Terror en el Zaguan

"Apuesto que ningún mortal te enseñó todavía a asar un pollo"

Leo en la pantalla de mi teléfono el domingo 30 de agosto a las 22:48. Sentada en el sofá sin almohadones del Zaguán al Sur, espero para ver a Mujercitas Terror. El autor del mensaje se ríe desde alguna mesa del salón mientras Compañero Asma logra que la mayoría del público se acerque al escenario y mueva la cabeza al compás de "Ingeniería social". Compañero Asma suena muy bien y orgullosa, le comento a alguien que fue una de las primeras bandas que fui a ver cuando escapé de los confines de provincia.

Después de dos semanas de abstinencia, prendo un cigarrillo. Cuatro minutos -o menos- después, uno de los encargados del lugar me dice que no está permitido fumar. "Bueno", digo, y sorprendida veo que el tipo no deja de mirarme hasta que una fracción de segundo después apago el cigarrillo en el taco de mi bota.
Algo está mal, pienso -no por primera vez- y tengo la certeza ahora que alguien pagó los platos rotos en nombre de todos los que están y estuvieron en cualquier sótano sucio de Buenos Aires.

En la puerta, ante mi comentario de "En realidad hace meses que no voy a ver una banda" un amigo me preguntó en broma si me había convertido "en una de esas personas que no te hacen querer salir más". Creo que tengo la respuesta que en ese momento no supe encontrar: La idea de ir a un recital a acatar órdenes -prohibido fumar, no se permiten baterías, cerramos a la 1- me parece inadmisible. Y me pregunto, dentro del marco político que nos acuna por ser ciudadanos de este país, si el horror 1976 en el que se manipuló por medio del miedo todavía logra movilizar a todos, ¿No es igual o peor vivir acomodados bajo la sombra de una justicia parcial en la que el crimen y la vulgaridad conviven con nosotros en nombre de la democracia?

"A hacer un pollo. A Ahuyentar ex novios. A engancharse del cable"

Insiste un rato después un mensaje en el teléfono y, sobre el escenario, Mujercitas Terror conecta sus equipos. En el apurado trayecto desde el fondo a primera fila creí empujar -un poco descaradamente- a un amigo cuando, en realidad, mi costado racional solo quería hacerle saber que tanto el como yo sabemos que su alma, modales y cerebro pertenecen a la calma, el mutismo y la simetría involuntaria de Europa del Este.

Mujercitas Terror toca "Delantal rosa", "Ángel Fuhrer", "Servicio maldito", "La ceremonia", "Excavaciones", "Ojos de vidrio", "Abran el baúl"; otra vez, me sorprende todo lo inquietante que pueden llegar a ser las letras de sus canciones: La narración espeluznante toma la forma de un holograma casi tangible. Su mundo tétrico y misterioso sera siempre para mi tan perfecto como un bosque de cristal.

"En el final de mas fiestas" suena en ultimo lugar, respondiendo a mi pedido mental de escuchar una de mis canciones preferidas. "Ellos nunca te verán como te veo yo" cantan las voces de Marcelo y Daniela acompañadas por el sonido pausado y estridente de guitarra, bajo y batería, como un minué eléctrico desfasado que logra silenciar al publico hasta la re aparición de Marcelo y Federico para tocar una canción nueva de la que todavía no deciden el nombre.

Terminado el recital, todos se retiran rápidamente. Las siete o diez personas que quedamos en el lugar bailamos una canción de Velvet Underground que otros bailaron también -en otra década y lugar-. Los encargados apilan sillas y mesas. Salimos cargando bolsos y equipos. Cierran la puerta.

 

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