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Felíz Navidad o Mueran Humanos + Boom Boom Kid en Groove

En el túnel del trastorno mental
Un accidente es poder
(Mueran Humanos)

You in white and me in gray go well tonight
(Destroyer)


En el tren, camino al show de Mueran Humanos + Boom Boom Kid, un bebé intenta agarrar el cable de mis auriculares mientras me escabullo desde el pasillo a un asiento libre.

Domingo 25 de Diciembre de 2011, día apócrifo para peregrinar a un recital de rock, vestida de negro con medias con diseño de Halloween.

Escribo detalles; veo un video de The Beatles antes de salir y me pregunto dónde estarán ahora todas esas personas sonrientes que tocaban la pandereta y coreaban a Lennon & Mc Cartney (¡Esos trajes de pana y camisas con moños y shabot!)

Ya en Groove, perdida en una maraña de teenagers y adultos con el pelo teñido de colores antinaturales, C y D saludan. Me quedo al costado del escenario junto a los chicos en bermuda y las chicas con cadenas y piercings.

***

Escucho And One en el subte B, camino a casa la noche del día siguiente. No entiendo nada lo que dicen las letras y recuerdo una vez en la que, fascinada, le pregunté a A de que trataba la canción "Speicherbar". "Habla de algo de un bar" respondió ella con desdén. No me molesté en corroborar si era cierto.

¿Cómo describir casi 24 horas después el recital? Intenté conservar en mi memoria lo que sentí en ese momento: Un viaje en el tiempo hacia el comienzo del año 2001 en el que, con 15 años recién cumplidos y todo el asco de la adolescencia depositado en mí, pagué $10 para ver a BBK en La Fuente, Hurlingham.

Desde allí hasta hoy nada cambió; los chicos tan llenos de alfileres de gancho, vino barato y hormonas siguen manteniendo lo que Fun People / Nekro / Boom Boom Kid se encargó de crear aun antes de que yo fuese a verlo.

BBK es un performer impecable y un compositor prolífico, capaz de pasar de una balada o canción de amor, a la posesión cuasi satánica de una melodía hardcore. Todo eso mientras no deja de moverse, saltar, aullar y hacer stage diving tantas veces como su apasionado público se lo permita sin hundirse definitivamente entre la audiencia.

Mueran Humanos se despidió de BA con la mayor gracia posible, dejando a los presentes en silencio, atentos a los movimientos elegantes de Carmen Burguess detrás de su sintetizador analógico y la rabia de Tomás Nochteff en el bajo, que invocaba el espíritu punk de alguna banda ya extinta y amenazaba con llevarse todo por delante.

El fin del recital me encontró bañada en el sudor de todos los presentes, como una masa compacta de mochilas y pelo sucio unidos por el deseo de no formar parte de nada, de volver a casa y hacer saltar los parlantes con el disco más podrido que hubiese a mano.

No te tengo hoy*, pero tuve a los rejects, mis cuadernos y la poesía de Allen Ginsberg que me habla desde 1955. Que viva la música.



*Esto es un simbolismo. Para más información, redirigirse a:
http://es.wikipedia.org/wiki/Simbolismo#Definici.C3.B3n_y_estilo

A Liv Schulman

Un boliche de neón
azul en la estación Bosch

Ah, Liv,
todo lo que dije quizá
no sea cierto

Aunque golpeemos
la puerta de
Acuña de Figueroa
el pasamanos dorado
de H. Stern
Y las luces de Plaza San Martín

C'est tout
Nenet

Secret Handshake

Estimado:

Escribo porque la tecnología me ha dado una computadora portatil tan liviana como un libro que me permite revisar mi correo y alimentar mi insomnio.

Buscando un PDF (un documento de Adobe Acrobat, para ser más técnica) encontré otros documentos olvidados ya, de cuando era mas joven e impertinente con la selección de mis palabras. Es gracioso leerlos después de tanto tiempo, pero les guardo cariño. Me sorprende la cuota de barroco, de romanticismo que parecia dictar todas mis acciones en los pasados cinco o siete años. No voy a mentir, claro, creo que no me he librado de ello totalmente. Pero visto desde aquí ahora parece de lo mas intenso y embriagador, como un sueño de opio en el siglo XVII (nunca he estado allí).

Olvido que voy a casarme, me rio de los que están casados cuando hablo con mis amigos solteros, y pienso en los niños como seres pequeños, inestables y demandantes; una responsabilidad lejana y enorme.

Creo que estoy siendo demasiado honesta.

Me voy de aqui en poco tiempo - x o y días-, toda una marca para alguien que ha vivido en este país durante 25 años. Finalmente voy a editar un libro, y eso me alegra mucho. Vida Yummy también sigue allí, alimentando el hiper espacio con crónicas de la escena local y poemas propios y ajenos (Allen Ginsberg aún me entiende).

Dejaré aquí este e-mail, pienso que las personas que están despiertas a esta hora de la madrugada son seguramente poetas y por tanto inútiles para el resto de la sociedad (es broma, claro)

Cariños desde aquí

Presentación del libro "Seventeen", de Carmen Burguess

Es de terror
tu historia de amor
(Envidia)

And these visions of Johanna that conquer my mind
(Bob Dylan)


Esperando a Carmen y Mujercitas Terror en la puerta de la librería “La Libre”, en Bolivar 646.

Dejé hoy a la mañana mi mochila roja en el tren y, por supuesto, me la robaron. Allá fueron mis sandalias Mishka y mi ropa. Tomo agua y jugo y me duele la cabeza mientras llueve en San Telmo. ¿Qué me deparará el resto del día aparte de una pérdida y las vueltas de la burocracia en el Registro Nacional de Personas?

Hice una lista de música que terminé en el subte y pienso que me gustaría vivir en San Telmo aunque las calles están sucias y las fachadas de los edificios, en semi-ruinas.

x llega solo y hablamos de su trabajo, su futuro este año en Argentina, el transporte público y una idea disparatada de descentralización de la Capital Federal. Comenta que conoció a muchos coreanos en xxx y me muestra una antología de narrativa coreana con una tapa linda de una chica con uña pintada de cada color.

La edición del libro “Seventeen”, de Carmen Burguess, con impresiones de collages de chicas perforadas, vestidos de cocktail y títulos reversionados de portadas de revistas para mujeres me pone contenta, como haber encontrado un hito en un camino de mala suerte general (en este caso, las últimas 12 horas).

Hay un sentido estético que raya la burla juvenil, adolescente: Ese que mata a la chica rubia linda con un arpón en el campamento de verano, ese en el que falla la cita y en el que el chico es devorado por un tiburón hambriento; en esas aguas navega “Seventeen”, en las tinieblas entre Berlín y la ciudad de Buenos Aires.

Tomas Nochteff improvisa una tormenta eléctrica, a tono con la lluvia de afuera que golpea las ventanas y sume a los presentes en un estado de ensimismación solo interrumpido en el momento de aplaudir entre cada corte.

Mi película corta de Jean Rollin se proyecta durante los primeros 9 minutos del recital de Envidia y me siento un poco mejor. Vuelvo las páginas de este cuaderno para leer lo que escribí durante la Fiesta Muda V, sentada en la escalera esperando que amanezca; se ahora que esa anotación corresponde también a este momento.

Fue como una fantasía, un mal sueño
Pero no quería que la música termine nunca
porque es el mejor cuento de todos

x se despide. Lo veo alejarse, a pasos de persona alta y espigada, y llueve mientras llamo inútilmente a la puerta para volver a entrar.

Malest Cornifici Tuo Catullo

...y mis visión de un muchacho eterno
camina por las calles de San Francisco,
hermoso, y se encuentra conmigo en cafeterías
y me ama. Ah no pienses que soy repugnante.
Estás enfadado conmigo. ¿Por todos mis amantes?
Es difícil comer mierda, sin tener visiones;
cuando tienen ojos para mí, es como el Paraíso.

Allen Ginsberg, SF 1955

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