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Una vez tuve un novio que escuchaba Loquero y El Otro Yo. Me presto “Club De Solos” y lamente tener que devolvérselo cuando cortamos. En esa época todavía era difícil conseguir discos y no me gustaba ir a Moron. Hurlingham no tenia nada mas que Divididos y unas bandas de reggae insoportables.

Mis canciones preferidas eran “Ghost In The F.O.R.A” y “Frio”, aunque no sabia que era la F.O.R.A ni me importaba quien salia en el Si!. El suplemento Si! siempre me parecio una mierda y en cuanto pude hable con gente que no lo leia. Las bandas buenas venian de la colección privada de la hermana mayor de alguien, una chica inalcanzable que se vestia con ropa comprada en la Quinta Avenida e iba a bailar a los sótanos del microcentro. Una vez fuimos a la misma fiesta y por un momento me sentí cool en vez de fea, adolescente y triste.

Un par de años mas tarde aprendí a tocar “Ghost In The F.O.R.A”, pero ya no escuchaba Loquero. Tenia unos cds de Velvet Underground copiados en CD-R mezclados con canciones sueltas de Nick Drake. Una mañana volví de un recital y la voz de Lou Reed me pareció éxtasis, quizá porque estaba drogada y semi despierta o quizá porque sus letras siempre tuvieron para mi una cualidad profética y algo street punk, como volver a casa en tren y escuchar un relato conciso y perfecto sobre el ruido del vagón sobre las vías.

Me acuerdo que una vez dije que cuando Lou Reed muriese yo me iba a morir tambien. Lou Reed murió y no me mate, porque el día que recibí la noticia me pareció que el había muerto de viejo y eso tenia sentido, y yo tenia por delante un par de décadas y podía pedir Metal Machine Music en vinilo y leer las reseñas borrachas de Lester Bangs que probablemente lo amaba (todos estaban enamorados de Lou Reed) y se moria de celos al mismo tiempo. El verdadero amor tiene algo de todo eso, un poco de ebriedad, ruido y un desfasaje de nuestra propia identidad en la que por momentos quisiéramos ser el otro. Y todo eso esta en los discos de Lou Reed. Los discos de Nico tienen un estatus casi religioso y, como ella, parecen hechos de hielo. Me encanta Nico. Hay un bootleg de ella en la catedral de Notre Dame en 1974. Ya no lamento haberme perdido eventos ocurridos antes de que naciera pero ese es uno de los recitales en los que me hubiese gustado estar.

En esos años andaba con un chico que vivía mitad de la semana en Belgrano y mitad en Hurlingham. Tocaba la guitarra durante horas y horas y horas, en su cuarto, en la calle, y en el living del departamento en Belgrano. Era un lugar muy bonito sobre Juramento, frente a Barrancas, con una cocina llena de sol y un piano alemán. El era horrible y no habia terminado la escuela, era una rata con mucho talento para la música y las mentiras. Tenia una foto de el, sentado en el sillón de pana verde de mi casa de Hurlingham, vestido con ropa de feria americana, mirando al techo, pero probablemente la haya perdido en alguna mudanza. Le mostré mis CD-R de Velvet Underground y Nick Drake y el me canto la letra de Dandy Rock Club al oído durante un viaje en el 63. Se rio durante la parte de “te invitare a tomar la del Dandy Rock Club” pero yo no entendí el guiño, recién había terminado la secundaria y solo había fumado porro. El y sus amigos iban a bailar a El Dorado y “estudiaban” en Tecson. Todos me parecían una alucinación y vivían en las habitaciones mas altas o mas bajas de las casas de sus padres. El cargaba su guitarra y yo cargaba mis libros de Semiología y cuando visitábamos a sus amigos para tocar música o buscar comida las madres nos miraban con lastima y un poco de asco, como todos los padres que esperaban que sus hijos no fueran vagos pseudo escritores y músicos.

En ese tiempo $100 era mucha plata, y en el departamento de Belgrano había una pila de billetes escondidos de los que el robaba para ir a un hotel a tocar la guitarra y tomar cerveza. Todos le hablaban de Sonic Youth pero el no tenia una colección de discos, solo partituras de Bach y Beethoven. Sus canciones eran originales y rabiosas y como el, ya tampoco están en este mundo. No creo que nadie mas que su hija tenga una grabacion de el, y pensé ahora en las veces en las que me llamo a 665-1310 para tocar canciones al teléfono.

Yo tenia una banda con otras chicas de Hurlingham. Ensayábamos en un garage. Yo era muy mala cantando, igual que hoy, pero cantaba igual y era un poco creída. Escribia poesia todo el tiempo y después de ensayar escuchábamos cassettes de The Cure, Fun People y Current 93. El mejor cassette era uno con una etiqueta que decía “Chicas Indias”. Creo que me lo prestaron y lo perdí y nunca supe quienes eran y de donde venían las Chicas Indias. Todas las chicas de mi banda, y sus amigas, odiaban al chico de Belgrano. Una vez hicimos una fiesta y hubo un momento muy incomodo en el que el estaba sentado solo en la escalera y yo con el, intentando reconciliar el mundo de las chicas con el suyo, pero no, hasta los otros chicos lo odiaban. El definitivamente era muy creído y hablaba demasiado. Y siempre quería tocar sus canciones para todos. Era uno de esos! No podía callarse, no era bueno en publico.

La banda con las chicas duro otro año hasta que empece a tocar con otros chicos que escuchaban Beat Happening o algo así. Nada duraba. Ni los chicos ni el colegio ni las bandas, pero los discos si. Conocí a Marcelo y Daniela de Mujercitas Terror y una tarde en su departamento de Constitución me preguntaron si conocía a Roy Orbison y Leonard Cohen. Daniela me mostró sus diarios, todos apilados ocupaban toda la cama. Marcelo dijo algo sobre Roy Orbison y Daniela se ofendió un poco, y yo pensé que Marcelo no tenia razón y estaba haciendo una broma extraña, una broma de mentira hecha para ofender, esas son las mejores bromas y sobretodo si son sobre músicos. Como decir que Bob Dylan es malo o que grabar a Leonard Cohen en Songs From a Room debe ser aburridisimo. Marcelo no dijo ninguna de esas cosas pero si dijo algo de Roy Orbison, y lo dijo a propósito. Mujercitas Terror fue para mi como escuchar a Velvet Underground pero mas cerca, porque Velvet Underground estaba en NYC y Mujercitas en Buenos Aires.

Todos estabamos en Buenos Aires. Todos escuchábamos discos y escribiamos sobre eso, todos dejábamos y empezábamos cosas y nadie tenia plata. Ir a ver bandas en el IMPA o en Chacabuco era emocionante. El viaje, sentarse en la calle y no saber que hacer despues. Cuando lo demas fallaba te dabas cuenta que los Stones eran lo mas y cuando pasabas un mes entero escuchando Aftermath y Flowers descubrías The Fall. Ahora tengo canciones miás, y son importantes, creo, para mi, me gustaría que sean así para otros como lo son para mi las de todas las bandas que escuche mientras viajaba en tren.
 

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